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DALE ESPACIO AL VÓMITO CREATIVO
Benditos los vómitos creativos que nos brindan maravillosos textos esenciales, palabras que expresan verdades en un lenguaje que necesita ser transformado para lucir todo su esplendor. Porque, en esencia, estos textos son deformes, incoloros, casi insípidos. Su forma se asemeja más a una bola de letras encadenadas, sin puntos ni comas, con faltas de ortografía, de concordancia e incluso sin coherencia alguna. Pura inspiración.
Comenzar este blog hablando del vómito creativo me parecía, a priori, algo fuerte. Incluso desagradable. Sin embargo, lo cierto es que, sin ellos, la literatura no lo tendría nada fácil. Gracias a esta experiencia podemos expresarnos con libertad, sin juicio, en todo nuestro esplendor como seres creadores que somos.
Quien da el pistoletazo de salida es la inspiración, siempre atenta para poder conectar cualquier hecho externo o interno con una idea, la chispa generadora del movimiento. El siguiente paso depende de ti, del tiempo que tardes en abrir la puerta. O traducido al lenguaje de los escritores: coger bolígrafo y papel o grabadora. Porque en lo literario, el vómito tiene dos vías de escape: tus manos o tu boca. Una idea, un personaje, el final, una escena, el principio… Cualquiera de estas posibilidades puede ser el origen.
Una vez fuera, hay que dejarlo en barbecho unos días, semanas o meses, según la intensidad y el sinsabor que te haya dejado. De vez en cuando, observarás la bola de letras deforme, sin saber qué hacer. Sin embargo, llegará el día en el que te sientas preparada para mirarla de frente y leer eso que salió de ti. Paso a paso, irás desenredando la madeja y descubriendo las palabras, poniendo puntos que separan frases y añadiendo nuevas expresiones que enriquecen y aclaran el mensaje. Estás, ya, en la siguiente fase del proceso creativo, esa que requiere de tu inteligencia, paciencia, tiempo y cariño para transformar el texto esencial en obra de arte. Vamos paso a paso…
PASOS A SEGUIR CUANDO BROTA LA IDEA
- Deja lo que estás haciendo, creando un espacio de seguridad en tu entorno, es decir, baja el fuego si estás cocinando o desenchufa la plancha, ve al baño si te pilla en la oficina, cuelga el teléfono…
- Coge boli y papel o grabadora, lo que tengas más a mano. La inspiración ha llegado.
- Empieza a escribir o a contar. Como salga. No pretendas poner orden, tener una letra bonita o poner todas las comas. El vómito es un torrente que hay que dejar pasar, sin perfeccionismos ni juicios.
- Tómate tu tiempo, no hay prisa.
- Cuando el ritmo de escritura amaine y la fluidez desaparezca, sabrás que has terminado. Suspira y siente el alivio.
- Deja el texto en reposo. El tiempo que sea necesario, tampoco hay prisa.
- Pasado el barbecho, retoma tu texto y empieza a darle forma. Separa las ideas, dale estructura, ordena, aclara, matiza y enriquece.
- Agradece tu esfuerzo, siéntete orgullosa y disfruta de la belleza del texto literario que acabas de crear.
- Comparte si quieres. O no. Tú eliges, como siempre, como en todo.
Yo, hoy, he dejado en el fuego una olla con papas, zanahorias y huevos para preparar una ensaladilla. Tenía que sacar esta idea. ¿Te pasa a ti también?
UNA SUGERENCIA Y UNA INVITACIÓN
Si estás enfrascada en un proyecto literario, puede ser interesante que tengas una libreta para este tipo de situaciones. Te vendrá bien que todas estas ideas estén recogidas en un mismo lugar. Sobre todo, si no quieres volverte loca buscando papelitos por toda la casa, tus bolsos más frecuentes o tu despacho. Palabra de mano intrépida.
Si durante estos días brota uno de estos textos a través de ti, disfruta de la experiencia. ¡Ánimo!
¡Hasta la próxima!
Mercedes Gutiérrez




