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Imagina: tienes delante de ti un cercado en el que conviven una docena de toros con ganas de cruzar la valla y campar a sus anchas. Un día, decides abrir la puerta y dejarlos en libertad. Así han comenzado las vacaciones de este verano azul.
Se acabaron los horarios, las tareas, levantarse temprano. ¡Viva el sofá, la pelota y la bicicleta! ¡Y vivan las peleas entre hermanos! Afortunadamente, no son doce…
Atendiendo a mi exigencia del orden y de que no se derrame la sangre por el salón, me vuelvo gritona y amenazadora, justo lo contrario de lo que quiero hacer. Pero, claro, estoy atendiendo a mi exigencia, ¿qué puedo pedir? Pasados tres días de agitación continua entiendo que la primera semana es de transición, como sucede en cualquier cambio de sistema: ¿Un espacio intermedio de alegría desatada? ¿O un espacio intermedio de amarre total de la flota y control exhaustivo? Elijo lo primero, el despiporre. Así que suelto y que desfoguen. Eso sí, en el salón está prohibido tirar cosas o hacer el pino en el sofá. Al patio, que hay sombrita.
En fin, respiro y relajo. Y entiendo que, aunque las vacaciones han invadido todo el espacio de mi hogar, no voy a permitir que sean las dueñas y señoras de mi vida, ahora que ha empezado a alcanzar algo más de orden. Aquí hay que hacer un mix o un kit o un plan, cualquier cosa para que este verano azul sea divertido para todas, todos y todes.
PORQUE ME GUSTA JUGAR Y PONER NOMBRES
Me gusta poner nombres y títulos a las cosas ―nombrar no es lo mismo que etiquetar― y el de esta temporada, además, es de color. Tenía por delante grandes planes que, en unos días, estuvieron a punto de caer por un acantilado. Relajar y respirar me ayudó a que no fuera así y decidí jugar a crear un verano azul. Si eres del 75 o alrededores me entenderás, ¿verdad?
¿Qué es esto de un verano azul?
Mi juego de verano, atendiendo a que este año el color que me rodea es el azul. Se trata de jugar la vida, que nada tiene que ver con jugarse la vida. La vida se vive y también se juega. Se juega a vivir y se vive jugando. No hay vencedores ni vencidos. Simples jugadores, personajes de un tablero que caminan, bailan, descansan, lanzan dados, sortean obstáculos, ríen, lloran y se enfadan, acumulan y sueltan.
En esta partida de verano azul he tenido tiempo para planificar, jugar, viajar, trabajar, descansar, remolonear, aterrorizarme, encontrar el equilibrio y crecer, aunque siga midiendo uno cincuenta y ocho…
UN LANZAMIENTO ORIGINAL
Me empeñé en aprovechar el verano para relanzar mi marca personal: nuevo logo, imagen y web. También para reordenar proyectos, simplificar y enfocarme.
Y el color azul me ha acompañado en todo.
Un color ligado a la originalidad, lo verdadero, lo auténtico. Hasta la llegada de la era digital, cualquier documento se firmaba en azul, ¿recuerdas? Ese azul es con el que escribo y me comunico. Y también el que quiero compartir contigo.
A través de este blog voy a compartir contigo temas relacionados con la escritura y la comunicación saludable. Desde cómo desbloquear tu creatividad hasta cómo escribir un libro pasando por elementos narrativos, estructura bambú y alguna que otra técnica para superar obstáculos. ¿Te cuento un secreto? He encontrado la Fórmula de Escritura Azul y voy a compartirla contigo. Todo para que tu escritura fluya y disfrutes.
Todo este simbolismo de color azul me ha acompañado estos meses porque es desde ahí desde donde me presento ahora. Sin copy. Auténtica. Desde lo que soy. Visita el resto de apartados de mi web para que te hagas una idea más clara sobre mí y lo que hago.
¡Hasta la próxima!
Mercedes Gutiérrez




